A raíz de los días que vivimos, la rutina de nuestros perros se ha visto también marcada por el cambio. Probablemente menos paseos, más cortos, diferentes.

Desde Canido Veterinarios os proponemos el trabajo del olfato, tanto dentro como fuera de casa, como método para ayudar a nuestros perros a disfrutar de sus momentos de “ocio”.

El uso del olfato baja los niveles de estrés en nuestros perros, los niveles de cortisol bajan poco a poco en perros que son estimulados de esta forma.

¿Por qué? El perro utiliza, a nivel físico y a nivel mental, diferentes herramientas para procesar los olores, manteniendo así su cuerpo y su cerebro en marcha.

Esta práctica les «cansa» mentalmente y les produce satisfacción posteriormente. Algo muy valioso durante cualquier momento, pero indudablemente en los días que vivimos más, ya que ellos también se han visto obligados a modificar sus rutinas. Conseguiremos así que nuestros peludos estén satisfechos y tranquilos, y por consiguiente nosotros también en lo que a ellos respecta.

Perro oliendo su juguete y golosinas

Qué podemos hacer?

  • Deja que tu perro huela, no tengas prisa. Solemos alentar al perro a que siga caminando cuando se paran a oler, pensando que la mejor forma de pasearlo es que camine constantemente. Deja que tu perro se pare, que huela. Para ellos eso es lo mismo que para ti quedar con tus amigos para tomar algo, o leer las noticias en el periódico!
  • Propón juegos de olfato en casa. En este aspecto hay multitud de opciones, desde juegos ya específicamente creados para ellos hasta creaciones caseras que cumplirán la misma función (ojo con piezas pequeñas que se puedan comer o susceptibles de atragantamiento).

Nosotros os proponemos un ejemplo:

Lanza un objeto que reconozca por su olor (un premio de comida, uno de sus juguetes favoritos… algo con lo que esté familiarizado). Una vez que el perro haya comprendido la dinámica comienza a esconder ese objeto que hayas escogido (este paso puede variar, algunos perros conectarán con el juego más rápido que otros). Busca un lugar para esconderlo que no se vea, pero que él pueda encontrarlo y acceder fácilmente.

Por supuesto, al final, un premio a la altura de las circunstancias (saludo efusivo, premio de comida…) ayudará a que tu perro disfrute todavía más con el juego y lo coja con ganas la próxima vez que juguéis.

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